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A língua dos galegos no dicionario da RAE

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Agora que estamos  á espera de coñecer cal é a definición de “gallego” na nova edición da RAE que, de momento, non se pode consultar no  web,  recuperamos a carta retranqueira que a autora enviou aos académicos españois no 2009 e que ninguén contestou  verbo da definición do noso xentilicio na 23 edición que aínda se pode consultar en liña. Unha definición  aldraxante que nos oculta e non nos define (que contrasta coa definición que de nós fan os Oxford Dictionaries, a Académie française ou a Wikipedia) e que na altura se xustificou con  suposto cientifismo enchoupado de ideoloxismo e prexuizo.


Señores excelentísimos académicos de la Real Academia de la Lengua Española:

Me permito dirigirme a Vds. ya que, al consultar en internet el vocablo “gallego” en el diccionario de la RAE, leo con asombro que, a pesar de la prevista eliminación de la acepción  “tonto” (en la próxima vigésima tercera edición del diccionario), continuará sin embargo como entrada número cinco la de “tartamudo” ya que, por lo visto, así se denomina en El Salvador a los que padecen el habla entrecortada.

No entraré en la discusión sobre la vigencia de semejante acepción, entre otras razones porque jamás he tenido la fortuna de viajar a El Salvador y no pongo en duda que allí, sus algo más de 5 millones y medio de habitantes utilicen “gallego” con tal significado. Lo que sí me parece cuando menos extraño es que, en el número seis, aparezca la acepción “lengua de los gallegos” cuando a buen seguro, al menos los 50 millones de habitantes con que cuenta España utilizan la palabra “gallego” cuando quieren referirse a la “lengua de los gallegos”.

Quizá esté metiendo la pata, y no quisiera tener la osadía de poner en duda la buena intención de los doctos y sabios caballeros (y pocas damas) que componen esa ilustrada y erudita institución, pero creo percibir cierta inquina cuando se le adjudica a la palabra “gallego” la acepción (sexta y lejana) de “lengua de los gallegos”. Si realizamos una rápida comparación con el tratamiento de otros vocablos que pudieran considerarse similares en el diccionario de la RAE, observamos lo siguiente:

Vasco: su cuarta acepción se refiere a “euskera”. Cuando buscamos euskera, la RAE nos informa sobre las particularidades de dicha lengua:

  1. adj. Perteneciente o relativo a la lengua vasca. Sufijo, fonética euskera.
  2. m. Lengua hablada por parte de los naturales del País Vasco español, francés y de la comunidad de Navarra.

~ batúa.

  1. m. Lengua vasca unificada, basada en el dialecto guipuzcoano con incorporaciones de otros dialectos vascos.

Catalán: En su tercera acepción, el diccionario nos informa sobre el significado de esta palabra en lo relativo a su condición de lengua:

  1. m. Lengua romance vernácula que se habla en Cataluña y en otros dominios de la antigua Corona de Aragón.

Andaluz-za: De nuevo la tercera acepción del diccionario nos indica la relación de esta palabra con la lengua (a pesar de que, tal como nos informa el diccionario, aquí no estamos hablando de una lengua propiamente dicha sino de una “variedad de la lengua española”)

  1. adj. Se dice de la variedad de la lengua española hablada en Andalucía, caracterizada por diversos rasgos fonológicos, así como por entonación y léxico peculiares. U. t. c. s. m.

Valenciano-na: Aquí, la acepción referida a su condición de lengua está en el quinto lugar (vaya… los valencianos sólo nos ganan por uno)

  1. m. Variedad del catalán, que se usa en gran parte del antiguo reino de Valencia y se siente allí comúnmente como lengua propia.

Extremeño-ña: Por extraño que parezca, también la palabra extremeño puede referirse a la lengua, esta vez en su cuarta acepción:

  1. adj. Se dice de la variedad de la lengua española hablada en Extremadura. U. t. c. s. m.

Riojano-na: Incluso la tan conocida (variante) lengua riojana, tiene una entrada en su acepción número cinco, cuando el diccionario nos informa:

  1. m. Castellano hablado en la región española de la Rioja.

Jíbaro-ra: Por fín, una palabra cuya acepción relativa a la lengua aparece más allá del sexto punto en que aparece “gallego” referido a lengua:

  1. m. Lengua hablada por los jíbaros.

Mis admirados y venerables académicos, admito que en algún lugar remoto “allende de los mares” al presentarme como gallega me tomen por tonta y por tartamuda, lo acepto con humildad como una contribución a la convivencia de los pueblos (cosas peores les habremos llamado nosotros a otras gentes), admito también que como tal se refleje en el diccionario de la RAE cuyo objetivo (supongo) será el de plasmar documentalmente una realidad y no de adecuarla a lo que resulte necesario o conveniente, pero en modo alguno puedo comprender como, dados los ejemplos aportados, la acepción “gallego” referida a la lengua aparezca en sexto lugar, tras la acepción tartamudo, y además definida tan torpemente.

Cuando, en adelante, me presente ante un hablante de español como gallega ¿seré acaso percibida antes como tartamuda (a pesar no serlo),  que como gallego hablante? Los académicos de la RAE podrían quizás contemplar la posibilidad de una definición del término “gallego” que incluya acepciones tan conocidas, o incluso más, que la de tartamudo, por ejemplo: “individuo encaramado a una escalera por la que no se sabe si sube o baja, ataviado con un gorro de gaiteiro, embargado por la saudade, convencido de que no existen las meigas pero de que haberlas hailas y sosteniendo en su curtida mano de labrador -o marinero- un almanaque del “Mentireiro Verdadeiro”

Menos mal que, al menos, gracias a la próxima enmienda de la RAE, ya todos sabrán que no soy tonta.

Por cierto, también el gallego es una lengua romance, algo de lo que quizá debería informarnos el diccionario de la RAE, ¿o no?.

Hubo un gallego que fue rey de los jíbaros (reductores de cabezas), así que quizás también allí conozcan alguna otra acepción válida para incluir en el ya extenso nomenclátor de la palabra “gallego”  (lo digo sin el más mínimo atisbo de retranca).

Gracias por su atención. Atentamente

Nota:Definición de “gallego, ga” segundo da RAE: (a acepción número 5. “Tonto na Costa Rica” é a que, ó parecer xa non figura na reciente versión  que se publicou en papel, pero aínda se pode ver na páxina web da RAE que non foi, de momento, actualizada). Cando eu escribín o correo á RAE, a acepción gallego referida a nosa lingua figuraba no número 6, agora mesmo, na páxina web, vamos mellorando e figura como número 7. Falta saber como o recolle a nova versión.

gallego, ga.

(Del lat. Gallaecus).

1.adj. Natural de Galicia. U. t. c. s.

2.adj. Perteneciente o relativo a esta comunidad autónoma de España.

3.adj. En Castilla, se dice del viento cauro o noroeste, que viene de la parte de Galicia. U. t. c. s.

4.adj.Ant.,Arg., Col. yUr. Dicho de una persona: Nacida en España o de ascendencia española. U. t. c. s.

5.adj. C. Rica.tonto (‖ falto de entendimiento o razón).

6.adj. El Salv.tartamudo.

7.m. Lengua de los gallegos.

8. m. C. Rica yNic. Especie de lagartija crestada que vive en las orillas de los ríos y nada con mucha rapidez.

9. m. C. Rica.libélula.

10. m. Cuba y P. Rico. Ave palmípeda de plumaje ceniciento, rabadilla, vientre y cola blancos, patas, pico y párpados rojizos.

11. m. Cuba. En un ingenio, dispositivo que aplana y nivela la caña antes de ser molida.

3 Comentarios

  • Se vos fixades, o primeiro criterio para ordenar as acepcións dunha entrada no DRAE é o tipo de palabra: primeiro os adxectivos e logo os substantivos. Na 22.ª edición (a de 2001), “gallego” tiña 11 acepcións: as 6 primeiras son adxectivos e as 5 últimas substantivos. “Gallego”, referido á lingua galega, é un substantivo, por iso vai despois de tódalas acepcións que son adxectivo (pero é a 1.ª entre os substantivos), así que non semella que haxa ningunha mala intención ao situalo aí. Se mirades a definición de “español”, o criterio é o mesmo.

    Ademais, a recén publicada 23.ª edición eliminou non só a acepción “tonto”, senón tamén a de “tartamudo”, así que “gallego” quedará con 9 entradas, sendo a referida á lingua a 5.ª (o 1.º substantivo), que ademais cámbiase por “Lengua romance, derivada del gallegoportugués, que se habla en Galicia”. Penso que fixeron un bo traballo nesta edición.

    • Alégrame moitísimo sabelo. Pode que as cartas que moitos galegos enviamos sobre do tema teñan que ver con esta nova definición.(Lembrade que a miña carta foi remitida no ano 2009 aínda que se publicou agora en Ollaparo).

      Moitas gracias pola información.
      Un saúdo
      Isabel Carro

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